Foxo do Lobo

Dificultad: : Media. El trazado no tiene desniveles pronunciados pero el piso es irregular en la mayoría del trazado y requiere botas de monte. Hay zonas húmedas incluso en temporada seca debido a que se cruzan cursos de pequeños regatos. La señalización es buena en general aunque existen dos o tres puntos que nos pueden hacer dudar. Intentaremos solventarlo con nuestro texto.Como llegar: Por la N-541 (Pontevedra-Ourense). Desde Pontevedra, nada más pasar Ponte Bora, se toma la desviación a la derecha hacia Carballedo. Desde Ourense, al llegar a San Xurxo de Sacos tomar la desviación señalizada como Cuspedriños-Carballedo. Hay sitio holgado para estacionar junto a la Casa Consistorial del Ayuntamiento de Cotobade.Recorrido: Se trata de un recorrido circular desde el lugar A Chan, donde está situado el edificio del Concello. Gran parte transcurre por zona sombreada con lo que es buen sendero para recorrer a pesar de que pueda hacer algo de calor.
Saliendo del Concello, bajamos un mínimo tramo por la carretera de Rebordelo y Pozo Negro hasta una pista que comienza a la izquierda nada más cruzar el río Almofrei.Pasamos junto a las piscinas fluviales y área recreativa y, al llegar al último vaso, torcemos a la derecha por una pista asfaltada en ligero ascenso. No dura mucho este tramo pavimentado pues rápidamente nos desviamos por una pista de tierra estrecha emparedada entre taludes. El camino asciende poco a poco rodeado de mucha vegetación autóctona (carballos, castaños...) y el suelo húmedo es proclive al nacimiento de diversos tipos de setas para goce de los amantes de la micología.
Pasaremos junto a una gran finca abandonada con sus edificaciones engullidas por el bosque y quizá nos apetezca desviarnos un rato para ver lo que fueron todas aquellas estancias que en su día seguro rebosaron de vida y actividad.

El camino continúa con la mencionada belleza natural y pronto llegaremos a un cruce con una doble señalización. Recto nos indica 'foxo do lobo' en la pared y en el suelo una piedra nos marca el desvío a Sabugueiro (apenas se lee). En verdad, la ruta continúa de frente como reza pero compensa tomar el desvío de ida y vuelta (es muy poco) hasta la ermita de San Brais, junto a la cual hay la clásica área recreativa con todo el ajuar necesario para hacer un buen picnic.
Aunque hay otras posibilidades de alcanzar de nuevo la ruta, decidimos volver por el mismo camino hasta el cruce mencionado anteriormente. Poco después llegamos a la aldea de Arufe, que si no está totalmente abandonada, no le falta mucho. Veremos varias casas abandonadas a su suerte y en la primera de ellas nos saludarán varios hórreos interesantes, uno de ellos muy característico por su estrechez combinada con una buen altura.
Aquí, junto al cartel de madera que indica el nombre de la aldea, nos puede surgir la duda pues hay una bifurcación y no se ven indicativos de la ruta. Tenemos que tomar por la izquierda en descenso por una corredoira y enseguida encontraremos la siguiente confirmación de ruta correcta.
Zigzagueamos en bajada hasta la carretera de Aguasantas y A Lama, en donde encontramos un cartel descriptivo de la ruta que estamos realizando. Cruzamos la carretera con cuidado y ahora toca atravesar una zona de pastos muy soleada con posible ganado vacuno que nos mirará con su habitual rictus de curiosidad.
Pronto nos encontramos de nuevo en asfalto y debemos en este caso girar a la derecha y caminar por él un pequeño tramo hasta una pista que se abre oblicua por la izquierda a lo largo de la orilla del río Almofrei, un sendero muy bonito ligeramente arbolado que nos conduce al primero de los molinos de agua que jalonan el paso fluvial durante un par de kilómetros.
Se trata del Muiños dos Pasos, en aparente buen estado, cuya salida de agua inunda parcialmente nuestro sendero. Poco más adelante tendremos que cruzar un pontón-presa hacia la otra orilla del río para tomar luego por la izquierda siguiendo un estrecho sendero ribereño. Nos adentramos en la frondosidad de la vegetación siempre cerca del río pero tomando poco a poco mayor altura por lo escarpado de esta ladera de la pequeña vaguada.
El camino es atractivo y protegido del sol en las jornadas de calor. Dejamos a nuestra izquierda en el recorrido los muiños de Pelino y Banzadas cruzando los regatos de Codesás y Cabadas hasta llegar a la zona del regato de Portalaxe, donde se abre un poco el margen del camino con tres molinos en triángulo, el propio llamado de Portalaxe, el de Rezada y el Batán do Liño, donde se supone se mazaban los tejidos para su manufactura. Siguiendo el camino junto al río llegamos pronto ya al puente Serapio prácticamente mimetizado con su entorno natural. Cruzando el puente comienza un fuerte ascenso por una pista de tierra que lleva a la carretera de Caroi.
El paisaje cambia aquí radicalmente, en parte por culpa de los graves incendios de la zona en el año 2006. El terreno se vuelve bastante agreste y seco. Al finalizar la zona de ascenso nos encontramos con una explanada y al poco de seguir la pista tenemos que torcer a la izquierda por una senda poco visible, casi intuitiva deberíamos apostillar, hacia un rudimentario poste en medio de la llanura con las marcas amarilla y blanca en su parte superior.
El marcaje aquí es algo deficiente pues, en lugar se señalizarse el clásico 'giro a la izquierda', simplemente nos aparece una equis de 'camino equivocado' de frente en una piedra suelta al lado derecho de la pista. Cuando avistemos dicha piedra, debemos girar la vista a la izquierda en busca del poste señalado en el párrafo anterior.El camino en este tramo es una 'caza de señales' pues no existe un sendero claro aunque sí abundante marcación de pintura en las piedras. Debemos caminar hacia una loma de frente por terreno con bastante tojo, coronar la citada loma y luego bajar hacia un muro que veremos transversal al frente. Llegados al muro, lo seguiremos en descenso, cruzaremos un regato en la explanada, y a la izquierda ya apreciaremos como dos muros se cierran a modo de embudo hacia un pozo circular. Estamos en un antiguo 'Foxo do lobo', hacia donde eran dirigidos estos animales mediante una batida con ruido y fuego para que cayeran al pozo en su huída.Desde el pozo subimos junto al muro y junto a la abertura del mismo, hay que girar a la izquierda por un sendero poco visible al principio y señal poco clara (también debería haber una de 'giro' en lugar de 'confirmación'). Luego ya encontramos alguna que otra marca de confirmación buscando la cercanía de la carretera de Caroi a la altura de Chan das Latas.Nos queda el tramo de bajada de regreso a Carballedo por una planicie uniforme en aspecto (que no en el piso, bastante irregular) en la que debemos buscar las referencias en piedra y postes distribuidos en una imaginaria fila hasta llegar a una pista más clara muy cercana a la carretera que parte hacia la izquierda en su primer tramo, para después girar hacia la derecha, bien señalizado.Llegados a este punto, tan solo nos queda continuar el descenso por el único lugar posible hasta la aldea de Doade en donde entroncaremos con la carretera general y de allí un corto paseo por el asfalto hasta alcanzar el Concello, punto de inicio de nuestra ruta.

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